martes, 21 de julio de 2009

VIVIENDO EMOCIONES



Una tarde de esta semana me encontré con una compañera de trabajo en una panadería, y cuando nos saludamos, me pregunto “profe... que va hacer?... le invito un café” en ese momento llego a de mis recuerdos las palabras del padre Ricardo Bulmez en una de sus conferencias, en ella dijo “si alguien le invita un café, no diga que no… esa persona seguro no desea un café… lo que quiere es compañía para hablar”... esto retumbo en mi pensamientos y me dije “Maria, acepta el café”, lo extraño de todo es que mi compañera y yo no éramos amigas y ni siquiera antes de esto habíamos compartido mas que saludos de cortesía y alguna conversación sin profundidades, sin embargo en esta oportunidad nos sentamos y empezamos hablar de todo un poco, hasta que se creo un ambiente de cordialidad, de empatía, de confianza, que permitió que ella en un momento me dijera “ deseo contarte algo, es que si no lo digo a alguien me ahogo”… en ese momento me imagine a Ricardo Búlmez diciéndome “Viste Maria Wincar… que lo que quería era hablar”, entonces me empezó a contar una situación que es común para muchos seres humanos, por eso y con el permiso de ella lo comparto con ustedes hoy.
Inició contándome de un nuevo amor, de la nueva ilusión que está viviendo y de lo difícil que fue darse la oportunidad de aceptarlo luego de tantos años de separación de su esposo, “No fue fácil… aun no es tan fácil” me dijo, “pero aun así y superando el miedo que me daba que mis hijos supieran, que mi madre se enterara, me di la oportunidad”… “Se que me él me quiere, pero sabes? A veces tengo miedo que me deje… y ese miedo me da rabia”… yo le pregunte “¿ y que te da miedo?” “me da miedo equivocarme, me da miedo que mi madre tenga razón cuando me dice: Ya tú estas muy vieja para la gracia… me da miedo que me vuelvan a herir…" y entonces le volví a preguntar "y si las cosas al final no resultan como esperas… ¿Qué pasa?” me miró fijamente y con los ojos sollozos, pero llenos de negación e impotencia me dijo “me va a doler, voy a llorar y eso me va a dar mucha mucha rabia”… y no pude contenerme y le pregunte “Y si lloras y si te da rabia ¿Qué pasa?…” con la mirada ahora despierta y vivaz me dijo “No Maria… a mi no me gusta tener rabia… ese es un sentimiento que no me permito sentir… además eso luego me hace llorar y no quiero que la gente vea que soy débil”, les puedo decir queridos lectores que la conversación siguió, el desahogo por parte de mi compañera continuo por casi tres horas tomando tan solo Un Café, pero tan solo este trozo de conversación que he compartido con ustedes me hizo preguntarme y también deseo que ustedes se pregunten… “Por que le tenemos tanto miedo a sentir miedo?... ¿Por qué tenemos tanto miedo a que la gente vea que no somos perfectos?... ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar, comprender y vivir nuestras emociones sin autoreproches?...”
Las emociones tales como miedo, rabia, amor, tristeza, son parte de la naturaleza humana, no debemos temer sentirlas, lo que debemos es aprender a entender el por que surge alguna de ellas en un momento dado (la causa) y así lograr controlarlas para que sus efectos no nos dañen a nosotros y a las personas que amamos y por supuesto esto nos dará la habilidad y poder de manejarlas y modificarlas a propia voluntad, esto es lo que llamaría a grandes rasgos Daniel Goleman Inteligencia Emocional.
Así pues, queridos lectores que no nos de miedo sentir emociones pues ese será siempre el reflejo de que tenemos el don y el regalo mas divino que alguien pueda tener LA VIDA.

viernes, 10 de julio de 2009

Perdiendo Tambien Se Gana


¿Cuántas veces nos hemos sentido "perdedores" cuando una relación se rompe, o nos botan de un trabajo, o nos cambian de cargo, o simplemente algo no sale como esperábamos? Hay momentos de momentos en la vida y algunos son más difíciles de transitar que otros; algunos nos llenan de sonrisas y alegrías, otros de ira e impotencia, y otros nos inundan de tristezas y lágrimas.
Desde hace más de un mes personas muy cercanas a mí y a las que aprecio mucho están pasando por circunstancias muy duras ante la presencia de la diabetes en uno de los miembros de su familia, lo que llevó a la lamentable decisión médica de amputar un extremo de la pierna.
Para animarle un poco, mi mamá le pronunció a la afectada la frase que titula el artículo de hoy "perdiendo también se gana"... y continuó diciéndole: " porque si es verdad que ha sido un duro golpe y una gran pérdida, ten presente que ganaste tiempo para seguir compartiendo con tu familia, con tus hijos, con tus nietos, GANASTE VIDA". Ciertamente es muy difícil sobreponerse a tal situación, verdaderamente es indescriptible y profundos los sentimientos de pérdida, como para ver la ganancia a la primera, pero aun así mi madre tiene razón; se debe intentar siempre no caer ni mantenerse en la autocompasión, pues ella se convierte en un ancla que no dejará curar heridas, ni ver el sentido que tienen nuestras vidas.
El psiquiatra Viktor Frankl planteó que el hombre siempre debe descubrir el sentido de su vida, ese por qué vivir, esa para qué vivir, es ese descubrimiento y reconocimiento de ese sentido de la existencia lo que según Frankl hace que hombres con múltiples padecimientos, con grandes enfermedades, con circunstancias difíciles DECIDAN VIVIR.
Viktor Frankl llegó a estas conclusiones (las cuales describe al igual que narra su vida, en su libro El Hombre en Busca de Sentido) gracias a las circunstancias lamentables que le tocó enfrentar entre 1942 y 1946, cuando por ser de familia judía le tocó vivir el holocausto, estuvo prisionero en varios campos de concentración nazis, fue separado de su familia, padeció hambre, frío, las mayores humillaciones y vejámenes que se le pueden hacer a cualquier ser humano, sufrió de enfermedades, desnutrición extrema, hasta llegar a lo que él denominó una existencia desnuda (que es la pérdida de todo lo que se posee material, psíquica y físicamente, excepto la vida), vivió cada día con el miedo de que quizás no vería el sol del día siguiente y sin embargo como muchos otros nunca llegaron a tomar la decisión de dejarse morir.
En algún momento de la vida el hombre, ante sus circunstancias, tiende a olvidar su sentido de vida, pero es el sentido de la existencia humana lo que permitirá según Frankl trascender las dificultades.
Otros autores, como por ejemplo Emmy Wener, sin alejarse (desde un punto de vista muy personal) definen el resultado de superarse ante las dificultades como "resiliencia", que es la cualidad humana de resistir, reanimarse, superarse después de haber padecido un golpe o vivido una situación traumática o adversa.
Lo importante es que ante momentos difíciles busquemos el sentido de nuestra vida ya sea por voluntad (según Frankl) o por el desarrollo de capacidad (según Wener y otros) y así aceptar que, aun perdiendo, se puede salir victorioso, aun perdiendo podemos ganar aprendizajes, ganar experiencias, ganar fortaleza y ganar sabiduría.


Publicado en Notitarde La Costa
10 Julio 2009

viernes, 3 de julio de 2009

¿CÒMO QUIERES QUE TE RECUERDEN?





Una vez escuché una fábula de parte del padre Ricardo Bulmez en la cual nos relataba que cuando Dios creó al hombre, éste le dijo lo que para él debía ser su misión de vida en la tierra... "SERAS FELIZ", a lo cual el hombre contestó... "íNooo, yo no quiero ser feliz, Señor Dios!... yo quiero ser ingeniero, licenciado, abogado, médico, un profesional, tener dinero y hacer lo que quiera... eso es lo quiero ser"... "allí empezó el hombre a autosabotearse la felicidad para la cual ha nacido", dijo Bulmez.
Esta parábola con la cual quise iniciar el artículo de hoy vino de mis recuerdos después de una conversación que tuve con una amiga; ella me contaba lo incómoda y sorprendida que se había sentido con una persona que había conocido recientemente y que hablaba sólo de ella... "Yo hice... nada sale sin mí. Yo tengo este título, éste otro, tengo una maestría, soy, soy, soy, yo, yo, yo"...". Mi amiga (que también posee la misma carrera académica que la colega) no entendía cómo podía alguien presumir tanto de sus estudios realizados y sin embargo no ser cortés, no dar siquiera los buenos días cuando alguien entraba a la oficina donde ellas estaban.
En el camino de la vida nos encontramos con algunos seres que poseen algún nivel académico, títulos, diplomas, maestrías, doctorados, que pueden llenar paredes enteras con ellos, pero que han perdido la humanidad (no todos) y al reflexionar uno se pregunta: ¿Dónde se perdió la humildad? ¿En qué grado académico se quedaron la cortesía, la amabilidad y el respeto a los demás?
En otra oportunidad Bulmez dijo que los padres actuales desean que sus hijos obtengan algún título académico, pero enfatiza ojalá sólo desearan que fueran "señores" y cuando el padre Ricardo Bulmez nos dice "señores" se refiere a que sean hombres y mujeres de bien, de justicia, de respeto, de valores.
Los títulos obtenidos en una carrera son definitivamente importantes y satisfactorios, como lo es un 20 en un examen luego de haber estudiado mucho, o lo es una felicitación y un reconocimiento luego de hacer algo con esfuerzo y dedicación, pero todos ellos son simplemente el efecto de algo que se ha hecho, que debemos disfrutarlo, claro está, pero ellos no deben convertirse en el propósito final de nuestras acciones. Lo verdaderamente importante es lo que se obtiene en el tránsito, en el camino de la meta, la experiencia y el aprendizaje que quedan para hacer las cosas que hacemos de mejor manera, con amor, con pasión, con ganas y responsabilidad, no para fanfarronear, como dice un pensamiento que leí hace algún tiempo: "No hagas lo que te dé la gana, haz con ganas lo que tienes que hacer". El HACER y VIVIR con amor, pasión y responsabilidad las cosas que nos toca hacer traerá consigo como resultado el título, o el 20 y hasta el reconocimiento de los demás, pero eso al final del camino no es más gratificante que la sensación de satisfacción y emoción que deja el sentir que se está aprendiendo, aportando y entregando todo para un mejor ser humano, para una mejor ciudad, para un mejor país, para un mejor mundo.
No se puede asegurar ni comprobar lo que hay o no después de que partimos de este mundo, pero sí podemos evidenciar cómo todo lo material se queda después de la partida... ¿entonces? Por eso yo espero que no me recuerden porque presuma de lo mucho o poco que tengo o no tengo; espero que me recuerden por las ganas que le imprimía a todo lo que hacía y por lo poquito o mucho que pude aportar al universo... Y tú... ¿cómo quieres que te recuerden?.

Publicado en Notitarde la Costa
03 de Julio 2009

viernes, 26 de junio de 2009

VIVIR CON FE



Esta semana acompañando a la parranda de San Juan de la Gracia, tuve oportunidad de asistir a un encuentro de San Juan esta vez realizado en la comunidad de Patanemo del Municipio de Puerto Cabello. A diferencia de otras oportunidades, esta vez me dedique a observar y disfrutar detalladamente todas las acciones, comportamientos, posturas, ritos que hacían las personas que asistieron al encuentro, allí estaban los parranderos con sus santos, sus tambores, sus cumacos, con su energía y fuerza, con su voz que hacían vibrar al golpe de tambor o un sangeo, allí llegaban señoras con sus cabellos blancos y su piel tostada recitando sirenas a San Juan con versos que parecía que salieran y nacieran de los mas profundo del alma, también vi niños coreando alguna canción, caminando y bailando al ritmo del tambor, disfrute de la actitud de un cura que pidió que para el inicio una misa los presentes cantaran al son del tambor un “loloeee Ave Maria”, detalle a un minusválido con la mirada fija viendo a una de las imágenes y lo sorprendente es que la miraba no como pidiendo si no como agradeciendo, como también vi una mujer frente a la misma imagen, con sus ojos cerrados y sus manos juntas en un profundo silencio como si algo clamara, vi familias enteras juntas alabando a su santo San Juan, conocí personas con la vida entera sin perderse una fiesta de San Juan, todos… todos estaban allí, con la esperanza en su tradición, con la convicción y la certeza de que “San Juan To´lo tiene, San Juan To´lo da” (como reza una de sus canciones).
Cuando un ser humano tiene confianza de que algo va a suceder, la certeza de algo, a si no se vea, estamos ante un acto de FE, que es la convicción absoluta de que algo es verdad, no necesariamente razonado; algunos dicen que surge ante lo divino, otros que se nace con ella, otros plantean que se aprende, hasta se puede leer que la Fe es descrita como una locura, una fanatismo y hasta un misterio inexplicable. La palabra Fe proviene del latín Fides que significa “Confiar” y el resultado de ella es el surgimiento de la Esperanza, que esa fuerza que no permite que se abandone la vida ante las vicisitudes, que alimenta a la voluntad para no renunciar.
Pero sin importar que sea la Fe o cómo se llegue a poseerla, para mí, lo mas importante es que el cómo se vive con ella, como por ella un humano trasforma sus desventajas, sus problemas en simples circunstancias porque tiene la esperanza que en algún momento van a pasar, como personas con grandes problemas de salud y sus familias completas se aferra a la vida por ella (por Fe), entonces sólo por eso, vale la pena el misterio inexplicable de la FE.
Muchos de los que vive con Fe posee la convicción de que el vivir es un gran privilegio y un maravilloso milagro, es tener la esperanza puesta en el otro ser humano, teniendo la certeza que podemos esperar lo mejor del otro, es CREER en algo o en alguien así la evidencia comprueben lo contrario. Pero, vivir en Fe no debe ser un simple esperar inerte e inmóvil, debe ser un accionar día a día, una actuar y buscar lo deseado, teniendo la esperanza que todo el esfuerzo y las ganas que se imprime a lo que se hace, vale la pena.




Dedicado a Ofelia y su familia, y


por supuesto a todos los San Juaneros.
Publicado Notitarde La Costa 26-06-09

viernes, 19 de junio de 2009

Una Forma de Vivir


La semana pasada escribí sobre lo importante que es para cualquier ser humano conocer su misión y visión de vida, pues son estos postulados individuales de vida que le señalaran el camino a seguir y la meta a alcanzar, existen muchas maneras para andar el camino que nos lleve a la meta deseada; por ejemplo, si tengo el deseo de ir a Argentina de vacaciones (esa es la meta) y para hacerlo, lo puedo hacer por carretera, por aire, por mar (esas son las formas en que puede ser lograda), la decisión de cual manera tomar, dependerá de los recursos, de las aspiraciones y del tiempo en que se ha planteado lograrlo. Es así como, la manera, la actitud, del cómo se decide recorrer el camino de la vida puede variar de un ser a otro.
En este orden de ideas, hoy compartiré con ustedes un modelo, una manera, una forma de recorrer y vivir la vida según el psicoanalista Fritz Perts y su Terapia Gestalt, “la cual se caracteriza por no estar hecha exclusivamente para tratar enfermos, sino también, para desarrollar el potencial humano” (wikipedia). La base fundamental de la Terapia Gestalt, es el “Darse Cuenta” de lo que está sucediendo, se está pensando y sobre todo lo que se está sintiendo, es el estar consciente, el estar y vivir en el presente, en el aquí y el ahora. Ahora… ¿Cómo se logra? Para ello, la terapia Gestalt plantea unos postulados a seguir, que enseguida comparto con ustedes:
1.- Ser lo que se es, sin cambiar nada: Para esto primero debemos tener la respuesta precisa de ¿Quién soy?, existe un refrán popular que cita “si no sé a donde voy, cualquier camino me lleva”, pues bien, si no se quién soy, cualquier conceptualización que otra persona haga de mi (correcta o no) estará en lo cierto. Solo el autoconocimiento permitirá el cumplir este primer paso.
2 .- Mantener la libertad de Conciencia: Esto podría entenderse mejor con la pregunta que una vez se hizo Wilhelm Nietzsche “¿Cuál es el sello de la liberación?...” e inmediatamente emite su respuesta diciendo “No avergonzarse más ante uno mismo”. Una vez libre se acciona y se vive sin seguir reglas coercitivas que impiden el vivir sin miedos.
3.- Ser Responsables: Si bien es cierto que hasta aquí, la terapia Gestalt pareciera proponer vivir sin reglas, sin miedos, el aquí y el ahora mis emociones y mis deseos, en este tercer postulado nos plantea, que debemos “Responsabilizarnos” de nuestras acciones, no justificarnos, es responsabilizarnos desde el hecho de vivir la propia vida hasta el hecho de responder por nuestros actos.
4.- Vive las emociones: No pelear con lo que se siente, no avergonzarse de la tristeza, de la rabia, de la alegría, del miedo, del amor que se siente en un momento determinado, reconocer, contactar la emoción que se vive a plenitud, permite generar sentimiento de libertad personal.
No quiero terminar este artículo sin compartir con ustedes un pensamiento de Perts el cual, se ha convertido en la oración Gestalt “Yo soy yo, Tú eres Tú, Tú haces lo Tuyo, Yo hago lo Mío, Yo no vine a este mundo para vivir, de acuerdo a Tus expectativas, Tú no viniste a este mundo para vivir,de acuerdo con Mis expectativas, Yo hago mi vida, Tú haces la tuya, Si coincidimos, será maravilloso, Si no, no hay nada que hacer.” Para mí, aquí resume Fritz todos sus postulados, la decisión de vivir en libertad, la decisión de Ser Feliz, esta en cada uno y no en otro ser fuera de nosotros mismos.


Dedicado a mi profesor Alberto Barradas


Gracias por sus enseñanzas




Publicado en Notitarde La Costa


19 Junio 2009

viernes, 12 de junio de 2009

¿Quién eres? ¿Para qué estás? ¿Y a donde vas?

Me permito iniciar el artículo de hoy con una fabula que escuche hace algún tiempo. “Era una vez, una señora que luego de morir llega a la puerta del cielo donde esta un portero, quien cumple la función de chequear quien entra o no al paraíso, la señora le dice disculpe pero yo quiero entrar, a lo cual el portero le responde con una sencilla pregunta ¿Quién es usted?, Yo??? bueno soy Maria Maldonado (doy mi nombre para que no confundir a nadie)… no le pregunte cual es su nombre, respondió el portero, le pregunte ¿Quién es usted?... bueno soy la hija de Carmen y Wuinton… a lo cual el portero le vuelve a refutar, no le pregunte de quien es hija, solo deseo saber ¿Quien es Usted?, Maria responde nuevamente, bueno, soy la que trabaja en la calle X… disculpe señora no le pregunte donde trabaja, le pregunte ¿Quién es usted?...” Así como Maria, ¿Cuántos de nosotros podemos responder a ciencia cierta quienes somos?.
El Dr. Roberto Pérez, quien ha hecho estudio antropológicos de diferentes culturas latinoamericana, planteó en una conferencia a la cual tuve el privilegio de asistir, que las comunidades mas antiguas que el ha estudiado tienen una característica común entre ellas y es la preocupación por la educación de los jóvenes, y esa preocupación se desvanecía en la medida que los jóvenes entre 21 y 28 años tuviesen claro cuál es su Misión de Vida, es decir, su razón de existencia. En algunas clases que me ha tocado dictar sobre la misión de vida, les pregunto a mis alumnos ¿Quiénes son? Y muchos, por no decir casi todos, empiezan a mirar al techo, los alrededores, a sus compañeros, como buscando que otro responda una pregunta que sólo debe ser respondida desde el interior de cada quien, no puede ser una respuesta esteriotipada, no puede ser una respuesta copiada.
Roberto Pérez en su conferencia nos narró, lo que para el es un acontecimiento filosófico que nos da luces sobre este tema, “…Cuando uno llega de noche a la entrada de una urbanización cerrada o un club se consigue con un letrero donde se lee… Apague Las luces externas. Encienda Las interiores. Apague el motor e identifíquese y cuando llega el vigilante te hace las tres preguntas fundamentales de la filosofía: ¿Quién eres? ¿Para qué estás? ¿Y a donde vas?”, para Roberto estas normas deben ser llevadas a la vida. Es empezar a replantearse que tengo que apagar la mirada hacia fuera, encender la interioridad, apagar el motor de la vida ajetreada que llevamos, para poder descubrirnos e identificarnos, primero reconociendo quien soy, luego entendiendo para qué existo, que es la misión y propósito de vida y por ultimo sabiendo a donde voy que es ese logro o esa meta que nos ponemos en la vida como sentido prioritario.
Es por la falta de respuestas asertivas a estas tres interrogantes, que muchas personas al pasar los años, tienen un sentimiento de inconformidad con ellos y con la vida que les toco vivir, pues sienten que no han logrado nada y que no han dejado nada.
La vida es una sola, tiene una sola función, es irrepetible y es un verdadero desperdicio vivirla sin una razón y sin un por que, pues es en la medida que nos conocemos, nos entendemos y nos comprometemos con nosotros mismos que disfrutaremos sin arrepentimientos de la siembra y de las recolectas que nos da.

Publicado en Notitarde La Costa
El Viernes 12/06/2009

sábado, 6 de junio de 2009


Hagamos un trato... puedes contar conmigo
En memoria de Mario Benedetti

En el articulo pasado escribí sobre la necesidad de afinidad y amar según Maslow y por esas causalidades de la vida, esta semana me reencontré con un poema del escritor uruguayo Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, mejor conocido como Mario Benedetti (quien desafortunadamente murió el pasado 17 de Mayo), y el cual quiero compartir con ustedes “Compañera usted sabe puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo. Si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos, no alerte sus fusiles ni piense qué delirio, a pesar de la veta o tal vez porque existe, usted puede contar conmigo. Si otras veces me encuentra huraño sin motivo, no piense qué flojera, igual puede contar conmigo. Pero hagamos un trato, yo quisiera contar con usted, es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo y cuando digo esto, quiero decir contar aunque sea hasta dos, aunque sea hasta cinco, no ya para que acuda presurosa en mi auxilio, sino para saber a ciencia cierta, que usted sabe que puede contar conmigo.”
El poema hagamos un trato de Benedetti nos regala de una forma sublime, poética y literaria una de las claves para lograr relaciones interpersonales exitosas… la frase puedes contar conmigo encierra en si otras como aquí esta mi mano, aquí esta mi hombro, aquí esta mi silencio, aquí estoy para ti cuando me necesites… Poder contar con alguien regala tranquilidad a la existencia humana, sabiendo que existe en el mundo personas con quien uno pueda compartir las alegrías, las tristezas, los sueños, las ilusiones, los días lluviosos y los días radiantes.
Hagamos un trato recuerda al papel que juega en la vida de ser humano la familia, los hermanos, los padres, la pareja, los amigos, seres que nos dan la serenidad al acompañarnos por el camino de nuestras vidas. Pero, Benedetti va mas allá de explicarnos sutilmente la satisfacción del hecho de poder contar con otros, nos develado lo hermoso que representa la experiencia de ser la mano, el hombro, los oídos para otros, y es que al sentir que la gente que amamos cuenta con nosotros, en esa medida sabemos a ciencia cierta cuanto podemos contar con ellos. Cuenta conmigo, es un dar y un recibir, es un estar en ausencia o presencia, es un estar en el bullicio y en el silencio… pero un estar, un cuenta conmigo, sin obligaciones, ni exigencias.
Es definitivamente un PRIVILEGIO para cualquier ser humano, tener seres con quien contar, pero, es mayor el privilegio y la satisfacción cuando alguien cuenta con nosotros no importa si sea hasta dos, aunque sea hasta cinco, simplemente contar. Hacer el trato (que nos sugiere el poeta) y lograr las relaciones interpersonales gratificantes, se debe plasmar en el papel limpio y blanco de nuestra alma sincera y firmado con tinta imborrable de confianza, de respeto y de mucho amor.

Dedicado especialmente a los integrantes de mi familia y a mis amigos…
Tengan presente que siempre pueden contar conmigo.

(Publicado en Notitarde La Costa 05-06-09)